El ficticio informe de gobierno que viene

En días pasados con motivo del 80 aniversario del Fondo de Cultura Económica, asistimos a un encadenamiento televisivo nacional llamado “Conversaciones a fondo” donde el presidente Enrique Peña Nieto conversó a “fondo” con 6 periodistas que supuestamente representan las principales corrientes de opinión pública del país. El moderador de este evento fue José Carreño. Con preguntas facilonas, en este esfuerzo mediático se presentó al Presidente como ya es costumbre: dueño de las acciones, controlado, sin despeinarse. El encuentro tuvo como eje central de la discusión dos temas previamente acordados por presidencia y los periodistas: el Pacto por México y la aprobación de 11 reformas estructurales en lo que va del sexenio.

Lo dicho en esa transmisión carece de relevancia. Sólo fue un pretexto para envitrinar al gobierno y a su deslucido Presidente. Escenario grotesco para mostrar los avances del gobierno en la construcción de un México con reformismo constitucional pero con pocos logros en materia de política pública. La construcción mediática incluía periodistas a modo, todos puestos al servicio de un mensaje gubernamental que engaña con la verdad.  El gobierno actual no yerra en su estrategia, desde la campaña presidencial, pero incluso antes, desde la sobreventa de 600 compromisos cumplidos como gobernador del Estado de México, el objetivo siempre ha sido el mismo: pirotecnia política, su canal de transmisión, la televisión.

Ha quedado cuantificado que los compromisos que firmó y cumplió Peña Nieto como gobernador del Estado de México no representaron en su momento ni el 6% del presupuesto sexenal de aquel gobierno, sin embargo sí fueron el trampolín mediático mediante el cuál alcanzó notoriedad en sus aspiraciones presidenciales. De igual forma, ahora como Presidente de la República, el esfuerzo mediático en difundir los distorsionados logros que su gobierno ha alcanzando son desmedidos. Sus asesores y el propio Presidente no descuidan un dato fundamental, pues de acuerdo a la “Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas 2012 [ENCUP]” realizada por SEGOB, el  76% de los ciudadanos mexicanos afirman que es la televisión el medio al que más acuden para informarse de lo que pasa en política.

La fórmula resulta sencilla, si casi 8 de cada 10 mexicanos se entera de lo que pasa en política a través de la televisión, el mensaje de lo que quiere aparentar el gobierno que es, debe pasar por ahí. Sin matices, ni contrastes, ni contrapesos. Totalmente a modo. Un ensayo de lo que vimos en días pasados con las “Conversaciones a fondo” es justamente eso.

Estamos a escasos días de que el Presidente transmita su Segundo Informe de Gobierno ante el Congreso, de acuerdo a lo visto en ese encadenamiento nacional, así como las últimas intervenciones del Presidente en televisión nacional, da la impresión que los éxitos del gobierno deben ser medidos y evaluados por el número de reformas que se lograron en estos dos años. La primera parte de ellas gracias al Pacto por México, la segunda, gracias a la astucia legislativa del PRI, la somnolencia del PRD y al ocaso del PAN. Si el mensaje del Segundo Informe se concentra en la aprobación de dichas reformas, asistiremos a una ficción gubernamental más.

No se puede ni debe medir a un gobierno por construir reformas estructurales que aún no se sienten y de las cuales ni las reglas de operación han sido redactadas o puestas a prueba en la realidad. Es necesario discutir y evaluar los dos años de gobierno del Presidente Peña y del PRI en políticas públicas realmente existentes. Se debe revisar la gestión gubernamental por sector, sus áreas de impacto, la profundidad de los cambios respecto al ejercicio gubernamental del PAN. El Presidente Peña Nieto debe informar de los impactos positivos que ha tenido su gobierno en política social, política económica, cómo está la situación laboral y su salario mínimo, cuáles son las perspectivas de crecimiento, cuáles son los avances en el sector rural y la soberanía alimentaria, qué ha pasado con la manoseada Cruzada contra el Hambre, en materia de seguridad cuáles han sido las estrategias, qué resultados han tenido.

Si el Pacto y las reformas se convierten en foco de evaluación del gobierno en su Segundo Informe, y si además se posiciona el mensaje a través de la televisión con la astucia que se ha hecho hasta ahora, se habrá dado un gran paso para que en 2015 el PRI alcance la hegemonía electoral que con tanta nostalgia recuerda y anhela.

Marco Arellano Toledo

Politólogo, profesor de ciencia política en UNAM.

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