EL ARTE DEL LITIGIO. PARTE II.

El Arte de la Guerra”, creo que sólo deberíamos pelear aquellas batallas que ya están ganadas desde antes de comenzarlas, y no arriesgarnos a meternos a una cuyo resultado es siempre incierto. No olvidemos que lo que se descubre en un juicio es una verdad “legal”, que las más de las veces dista mucho de las verdades “reales”. Los tribunales están llenos de sentencias adversas a los hechos verdaderamente acontecidos, y sin embargo, así se ejecutan.   Sin embargo, para el caso de que se decida emprender una acción legal por el lado del actor, haría unas breves recomendaciones de las cuestiones más relevantes a revisar según mi experiencia en el litigio: i) Verificar cuidadosamente nuestra legitimación procesal. Es increíble aún a estas fechas la cantidad de juicios que se ganan por defectos en la representación de la contraparte; ii) Poner lupa al emplazamiento de los codemandados. A mí nunca me ha gustado litigar un juicio “en rebeldía”, pues siempre está el peligro de que derriben la notificación inicial y todas sus consecuencias; iii) Checar si antes del juicio se hace necesario preparar la acción para configurar todos sus requisitos de procedencia (ya sé que el actor siempre lleva prisa, pero a veces más vale dedicar un tiempo a hacer una interpelación por ejemplo, que llevarse una sentencia desfavorable); iv) Darle trato privilegiado a la prueba documental y revisar si ya la tenemos a nuestro alcance para anexarla a la demanda, o al menos ver si ya hicimos la gestión necesaria para su obtención en los supuestos que así procediere; y, v) Revisar 3 veces antes de presentarse un documento (empezando por la ortografía y redacción de favor), y si es posible, pedirle a un colega que le haga una revisión “externa” en cuanto al fondo para tener un punto de vista diferente de las cosas, a fin de no caer en la famosa “ceguera de taller”.   Este último punto es de los más importantes y quizá de lo que más pecamos los abogados, pues no siempre revisamos a fondo lo que estamos exhibiendo al Juez, y a veces esa práctica perniciosa del “copiar y pegar”, hace que se vayan demandas con nombres de otras personas, hechos contradictorios o simplemente no se entienda su contenido. Por ello, la opinión previa de un colega es importante dado que puede arrojarnos luz sobre los defectos que de inmediato atacaría el demandado al contestar la demanda.   Por último, diré que la debida presentación de nuestras promociones es algo que aunque no se diga, siempre lo van a agradecer los jueces. Ello es así, pues por un lado habla de nuestra imagen, y por el otro servirá para dar una buena primera impresión. Cierto es que la ley no lo prohíbe, pero no le veo necesidad de hacer escritos en hojas amarillas por ejemplo. Tampoco tiene utilidad alguna el usar la letra más ilegible de Word, ni el escribir denostando al contrario. Si queremos que nos vean como profesionales del derecho, pienso que debemos actuar como ello.]]>

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