Claudio Magris. Literatura y derecho.

Claudio Magris. Literatura y derecho.

El Danubio es la defensa de la laicidad como un hábito mental y no como un contenido filosófico. Para Magris, la laicidad es una “duda dirigida hacia las propias certezas, autoironía, desmitificación de todos los ídolos, también de los propios; es la capacidad de creer fuertemente en algunos valores, sabiendo que existen otros que también son respetables”. Esto lo dice Savater en el prólogo del ensayo Literatura y derecho. Ante la ley (Editorial Sexto Piso, 2008) de Claudio Magris. En este ensayo, Magris escribe sobre las diversas formas en que la literatura se relaciona con el derecho y de las tensiones existentes entre ley y poesía, entre la narrativa y la jurisprudencia, que van más allá del lenguaje y que son más complejas que “la negación fantástica y anárquica contra la lógica formalista de los códigos”. La negación que hace la literatura del derecho es por el contenido de las normas jurídicas: la naturaleza humana y “la más desvaída y mezquina miseria del corazón humano”. La poesía “quisiera la gracia, no la ley”. La ley es trágica, necesaria y correctiva de la naturaleza humana. El derecho se liga al conflicto y a la barbarie, es “tan necesario como lo podría ser la amputación en una enfermedad”. En Literatura y derecho, Magris recurre a Antígona para hacer un recorrido histórico-filosófico del iusnaturalismo, corriente de pensamiento jurídico que ha cautivado más a la literatura que cualquier otra aunque tampoco han estado ausentes: por ejemplo el formalismo jurídico en los argumentos de Porcia al interpretar a la letra de la ley el contrato entre Antonio y Shylock en El Mercader de Venecia de Shakespeare; o los cuentos de los hermanos Grimm, juristas de formación, que buscaban por medio de sus fábulas salvar el gran patrimonio del “buen y antiguo derecho”, el de las costumbres, el de las tradiciones y usos locales que defendía la Escuela Histórica del Derecho fundada Karl von Savigny, de quien los Grimm fueron alumnos. Sin embargo, el argumento iusnaturalista de las “leyes no escritas de los dioses” planteado inicialmente por Antígona ha cautivado a la filosofía política y a la literatura. Este argumento, plantea Magris, debe entenderse no como una ley general vigente en un tiempo determinado, sino imperativos categóricos absolutos que trascienden fronteras territoriales y temporales. Así también lo entendió Cicerón que hablaba de la recta razón y de cómo ésta “no es una en Roma y una en Atenas, una ahora y otra después sino una ley única”. Antígona, como centro en torno al cual ronda el ensayo de Magris, va y viene como pretexto incluso para pensar a Creonte como jefe de estado desde el análisis weberiano y para recordar la escuela del derecho libre de Kantorowicz que propone que la decisión y voluntad del juez sea capaz de disolver la rigidez de la ley adaptando el derecho a la vida. En este recorrido del iusnaturalismo en la historia, Claudio Magris se detiene en la Modernidad para discutir el argumento racional presente en Hugo Grocio y sus derivaciones hasta Rousseau y su buen salvaje. Recuerda a Hegel y sus críticas hacia el iusnaturalismo como “moralismo ingenuo y abstracto que se opone con vacua idealidad a esa moralidad superior que es ‘la existencia concreta’ del Estado, cuyo ejercicio de la fuerza e incluso de la violencia puede ser juzgado no desde el Sermón de la Montaña, sino solamente por la Historia, porque sólo la Historia Universal es el tribunal, es más, el Juicio Universal”. La visión histórico-filosófica del iusnaturalismo toca también a Thoreau y la desobediencia civil como deber pasando brevemente por las críticas a la idea iusnaturalista de que nacemos libres e iguales que se han hecho tanto Marx como la filosofía política de la Derecha. En Literatura y Derecho, Magris aborda con gran erudición otros temas que despiertan el interés jurídico. Entre ellos por ejemplo, la polémica entre Schimtt y Kelsen que se extendía más allá del famoso debate respecto de quién debía interpretar la constitución. Magris recuerda a Schmitt como un autor que “revelaba el nexo entre el rigor conceptual jurídico y fuerza de imaginación poética; no por casualidad tanto él como un gran jurista ‘puro’ por excelencia como Kelsen se midieron con temas explícitamente literarios, por ejemplo, con la interpretación de figuras como Hécuba y Andrómaca o del nexo entre el amor platónico y orden político respectivamente”. Literatura y Derecho. Ante la ley de Claudio Magris es un exquisito ensayo que muestra los bordes jurídicos y los bordes de la literatura como fronteras conflictivas, en tramos bien definidas y en otros tramos difusas, que son transgredidas y defendidas por la poesía y  el derecho constante y permanentemente.]]>

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